lunes, 12 de noviembre de 2018

UNIVERSIDAD DE LA VIDA


Creo que fue Kant quien dijo que los pueblos suelen tener una visión positiva de sí mismos y, generalmente, una visión que podríamos llamar negativa sobre los pueblos que existen fuera de sus fronteras. Esto se refleja en el lenguaje de manera paradigmática. Todo lo que pertenece al interior es Civilización, todo lo exterior es Bárbaro, “Yaban”, Salvaje.
Cuando uno llegó por estos pagos, pasado han ya más de dos décadas, se lo hicieron sentir hasta hacerle doler las raices del pelo.
Los japoneses son educados, son atentos, son amables, saben mantener las formas, saben comportarse...
Hoy, pasado mucho tiempo, he vuelto a montarme en el tren y he vuelto a ver, a observar, a contemplar a la gente y su comportamiento.
En los primeros años de estancia por estos lares yo decía que donde más cosas había aprendido de Japón era en el tren, que el tren era la Universidad de la Vida, del comportamiento.
No voy a escribir con animaversión hacia Japón, ni con ningún sentimiento negativo. Digamos que me voy a limitar a contar lo que he visto, porque hoy se me ha vuelto a mostrar esa cara que los propios japoneses conocen de sí mismos, pero muchas veces no quieren ver. En realidad es algo muy humano y común a cualquier pueblo. Y a veces, considero, para ser completos, aunque no se haga con malos hígados, también hay que mostrar al foráneo la cara menos amable de uno mismo, porque de no hacerse así, al ver el que viene de fuera que entre lo que se le dice y lo que él ve hay una gran diferencia, un gran desfase, puede considerar que los japoneses son,como mínimo, mentirosos, cosa que no se puede, evidentemente, hacer extensiva a todos ni a todo.
Una de las cosas que primero llama la atención en el tren son las lecturas. Mucha gente lee, incluso en posturas inverosímiles. No sueltan la novela, el manga, el periódico.... Esto, evidentemente, no tiene nada que ver con el mal comportamiento, al contrario, es de envidiar. Lo que ocurre es que cuando uno mira el tipo de libros que mucha gente lee en el tren, el contenidos de los manga, o el de algunos periódicos, según la hora, las ganas de vomitar que entran son increibles.
Un día, alguien, una señorita, treinta y algunos años, iba leyendo una novela delante de mi en el tren. Sardinas en lata. Inevitablemente mi vista tropezaba con su libro. Era una novela de kiosko, claramente pornográfica. No le negaré yo el derecho a leer tales textos, pero a las ocho y media de la mañana, con un tren abarrotado y en una postura en la que uno no podía deducir si le estaban provocando.... ¿Quién llama a los sátiros del tren? En algunos momentos creo que hay demasiado victimismo, no siempre, evidentemente.
Son las caballeros ¿? los que por la tarde suelen, cansados, se supone, de trabajar, abrir los periódicos, con unas páginas centrales que rozan algo más que lo erótico, o las revistas, ya, claremente peludas a la vista de todo el mundo.
En la oficina no se debe ver, en casa está la señora y los niños, se ve en el tren, donde se pierde la vergüenza social. Lo privado es privado y lo social, nadie sabe de dónde es, quién es su dueño.
Hace veinte años no se veía a las mujeres maquillarse en el tren. Iban más o menos maquilladas, más o menos elegantes, bonitas, pero no se veía ese paisaje de las, generalmente, jovencitas, a veces no tanto, sacando sus trebejos de belleza y acicalarse como si ante el espejo de su cuarto de baño se encontraran.
Ciertamente es mejor y más agradable ver una cara bellamente maquillada que otra que no lo esté, pero...¿esas cosas son para hacerlas en el tren? Y no sólo en el tren. Puedo atestiguar que una vez, en medio de una clase de la universidad, una jovencita, linda por otra parte, se puso a maquillarse mientras yo hablaba. Por supuesto: “Fuera, hazlo en el servicio o guarda los trebejos ahora mismo”. Uno se pregunta si ciertas cosas son para dichas en la universidad. ¿Se está tratando con chiquitos de escuela primaria? Parece que el sentido común es el menos común de los sentidos.
Vayamos ahora a los niños y a las madres en el tren. Los niños, cuando salen de la escuela, salen como toritos dando trompicones. A veces corren por el tren, molestando, dando trompones y nadie les dice absolutamente nada, nadie se mete con lo que no es familiar, con lo desconocido. Una puñalada trapera les puede venir por algún rincón del cuerpo y ellos sin enterarse.
Más de una vez me he visto en la necesidad de gritarles a un grupo de críos para hacerles ver que están molestando. Y el público contando mariposas. Alguna vez en el andén he tenido que apartar a un crío que estaba sentado con los pies colgando sobre las vías. Y la gente buscando mariposas.
Pero lo más ilustrativo y educativo es cuando el crío, crío al fin, están claramente molestando y las, generalmente, mamás se ponen a buscar mariposas. Son estas mamás las que después presumen de buena escuela, buena educación, buenos modales, ante sus conocidos porque ante la sociedad son de un sordo subido. ¿Mi niño? ¡Imposible!
Como toda sociedad tiene sus normas, hay cosas que uno no se atreve a comentar. Al menos en el mundo hispano, es de buena educación ceder el asiento a una persona mayor, una persona herida, una mujer embarazada etc. Yo no me atrevo a afirmar que todo el mundo lo haga, pero... a uno le inflaron la cabeza con el respeto a los mayores, incluso con un día de fiesta dedicado a los mayores etc.
¿Cuántas veces se ve que el/la mayor está sufriendo de pie en el tren y el/la más joven pasa olímpicamente de tan respetada persona. El choque que produce ver esto al que viene de fuera es grande.
En todo este tiempo parece, parece, que la tendencia a cumplir con lo que se dice se va cumpliendo de manera efectiva. Pero existe otra cuestión que al menos llama la atención. Es la misma actitud, generalmente, de los mayores. Su postura es la de decir, sin palabras: Tengo derecho a sentarme. A veces se ven esas personas que de primera impresión tienen de respetables sólo la edad, pero no la persona, lo que le hace a uno pensar que tal vez el que no cede el asiento pueda tener razón.
Algún que otro comentario se ha oido como el que sigue: Un español se dispuso a cederle el asiento a un señor mayor. “No gracias. No necesito el asiento. Yo soy un samuray”. ¿Creería que el que le cedía el asiento era un enemigo americano? Afortunadamente parece que esas actitudes van siendo abandonadas. La comunicación japonés/extranjero va limando muchas asperezas.
Encomiable labor es la que realizan los servicios de trenes en lo que concierne a la educación pública.
En los primeros años de mi estancia por estas tierras se llamaba continuamente la atención sobre el uso de la música y los auriculares. El ruido infernal que produce a veces el tren hacía elevar el volumen de la música que, por otra parte, se escapaba por los auriculares.
Aunque a veces las llamadas de atención podían resultar pesadas, lo cierto es que poco a poco fueron surgiendo efecto incluso entre los productores de dichos productos. Han mejorado, se han perfeccionado, y aunque queda algún que otro aparato despistado, en general ahora no se escapa el ruido, que no música, por los auriculares.
La labor actual consiste en llamar la atención con el teléfono móvil, o celular. Estos aparatos pueden producir efectos perjudiciales sobre marcapasos y otros aparatos médicos incrustrados en personas enfermas.
Por otra parte es una verdadera molestia escuchar conversaciones privadas cuando no se debieran escuchar. ¿Quién habla de privacidad en Japón?.
Ciertamente que es un aparato útil, necesario, imprescindible en muchas ocasiones. Saber dónde está el límite entre lo imprescindible y la molestia es verdaderamente difícil.
Se oye a la persona poco acostumbrada dando casi voces con el dichoso aparato, al amartelado joven hablando de amor con la novia, a la joven gritándole al que está al otro lado del hilo que por qué dice esto o aquello, como si le estuvieran conculcando sus derechos... Pero son los que verdaderamente necesitan el aparatito los que mejor se comportan.
Se esconden el auricular tras la mano y hablan como pidiendo disculpas o dicen que cuando bajen del tren llamarán ellos o...
Actitudes que parecen van devolviendo a la sociedad japonesa el sentido de lo que originalmente fue, una sociedad bien educada.
La última vez que volví a España me encontré con el mismo paisaje dentro del Ave, el Shinkansen español.
A veces esa buena educación es sólo fachada. A veces hay caras que matarían al vecino por quítame allá esas pajas. Son momentos en que la tensión se masca en el ambiente y no es raro que en un instante de apretujones totales alguien acabe pegando un grito y se escape algún que otro golpe.
Evidentemente el estrés en esos momentos hace de las suyas. Pocas veces he visto esa situación, pero siempre ha sido entre persona mayor y joven, hombres. Alguna vez se ha llegado a las manos.
¿Las mujeres no se pelean? Como en todas las cosas, las mujeres suelen ser más refinadas. Las serpientes que salen por sus lindas bocas no desmerecen de la brutalidad masculina. Digamos que los empujones son más disimulados, pero la tensión, el estrés, la mala leche no tiene sexo. Tiene formas.
Son algunas notas sobre el comportamiento “poco educado” de los japoneses en algunos momentos.
No creo que sea peor que lo que se produce en otros sitios, simplemente que a veces se olvida o quiere olvidarse y presentar sólo la cara bonita de las cosas.
En última instancia se trata de no caer en la simplificación: Es A o es B. No, se trata de ver las sociedades, las personas, como son, con A y con B y aceptarlas tal cual, con lo bueno para potenciarlo, con lo malo para, si es posible, eliminarlo. Al fin y al cabo no creo que seamos tan diferentes.

No hay animaversión en mis palabras. También es de justicia decir que estas impresiones se circunscriben al área de la llamada región de Kanto en la que, por lo alto, se pueden concentrar muy bien unos cuarenta millones de personas, toda la población de España.

viernes, 2 de noviembre de 2018

UNA VACA EN EL TREN


Entró una vaca en el tren. Una vaca de las llamadas suizas. Con ubres que alimentarían un regimiento o más y más verrugas que las brujas malas de los cuentos infantiles. No una bruja buena disfrazada, una bruja de las de corazón más negro que el de Dorian Grey.
A la izquierda de la puerta, según se entra, hay tres agarraderas para que se aferre el público levantado y no se caiga en caso de brusco tirón de vino del conductor trenero.
Entre una mozuela con más ganas de dormir que de ir a ningún sitio y un sanchopancesco caballero había un espacio por el que la vaca se coló para tirar su bolso sobre las redecillas treneras y descargarse de bultos.
Caballero y damisela empujados por las ampulosas ancas de la vaca hubieron de apretarse contra los que a su lado estaban, mientras la supervaca plantaba sus reales entre ambos.
Un caballero de cabeza casi bombillera dormitaba en su asiento. Llevaba una mochila entre los brazos. La señora de al lado del caballero levantado rozó la mochila por el impulso dado por la vaca lechera. Sin duda era un bombillero de mal despertar. La mirada asesina que echó a la señora era digna de las mejores películas con asesinatos: Perdón, perdón. No es raro que tras un roce, tras una negativa, tras una advertencia, el calor se suba al cerebro y el cuchillo haga una ceremonia de misa negra. Diarios y telediarios están llenos de noticias negras.
La comisura de los labios esbozaba una sonrisa, un poco extraña, pero sonrisa. Era una vaca bien educada que pensaba machacar a los demás para darle placer a la verruga entrepernil.
Las Marías del país, presumían de buena educación y buenos modales. Los pozos de excrementos de la época nazi en los que las gentes de toda condición se metía para escapar de la barbarie eran perfume de rosas comparados con la otra cara del corazón de la vaca suiza, ¿o era de Hokkaido?

lunes, 22 de octubre de 2018

CUADERNO DE M,-M. (Las cosas como vienen)


26
Baladilla de los tres ríos

Granada ¿ Agua oculta que llora? ¿Lorca, Soto de Rojas? No importa. El agua de los ríos granadinos es agua triste porque es agua dependiente del gran río, del Guadalquivir.
Los ríos de Granada no van solos hacia la muerte. No tienen voluntad de vida. Su muerte en el mar depende siempre de los humores del Guadalquivir.
Hermosa metáfora de la dependencia de la ciudad, de la dependencia de sus gentes, de sus aguas de lo que viene de fuera. Por eso en el fondo, a pesar de su aparente alegría, Granada es triste. Agónicamente triste. Drama que empieza en la guitarra y termina en Soledad Montoya.

27
Para tu libertad
( A 10 mil metros de altura)

No hay indicadores , pero leer el poema de Lorca, La pena negra, es un lujo especial. Soledad, sola, bajo un cielo luminoso, el corazón solo , triste, de tristeza de agonía, de dolor. ¿Qué produce ese dolor? En la relación dialéctica entre hombre y mujer tal vez se podría decir que el hombre hace sufrir y deja sola a Soledad. ¿Pero es eso lo que dice Lorca? No, definitivamente no. Es un símbolo de los gitanos como representantes primitivos del ser humano.
Creerse el poema tal como está es demasiado tópico romántico, en su versión , menos interesante. Soledad puede representar a cada uno de nosotros, también al poeta. ¿La cueva de Platón? Vamos en busca de la luz. En esa búsqueda , el cuerpo como tal, su carga de sensualidad, de sexualidad, de necesidad físico síquica se va pudriendo en las tinieblas de la soledad. Soledad busca el sol, busca la luz. Cada vez me gusta más ese con flores de calabaza
la nueva luz se corona.
Allá por el Sacromonte, allá por los Montes de Sierra Nevada, una luz amarilla, la de la tarde fue rosada, va indicando el camino para salir de las sombras. La purificación del sentimiento, como se purifica el agua , llevará al espíritu de Soledad Montoya, de todas las mujeres solas, de todos los hombres y mujeres hacia la Luz de la Verdad humana, hacia la luz de la felicidad, como sería mi más ferviente deseo.
28
Alturas de Aguila
Para contemplar
Allá abajo
A Graná.

29
Tu voz, niña mía,
Huele a jazmín
Me produce alegría
Me hace feliz.
Tu voz,
Canto de los pájaros
De la mañana
Arrulla mis sueños
Mece mi alma.
Tu voz,
Niña mía,
Me hace feliz.

30

TORRE MEZQUITA
Desde los arcones del tiempo
Cartas llegan
Hablan de tiempos lejanos,
De tiempos presentes
Y de un futuro
Lleno de la alegre luz de la felicidad.
Tú,
Erguida, orgullosa
Cual torre milenaria,
Crisol amoroso de la vida.
Junto a ti la fuente
De las abluciones ,
El árbol de Minerva
Y el sentimiento sempiterno
De aquel Don Antonio
Que por amor sufriera.
Desde los arcones del tiempo
Cartas llegan.

31
Desde este patio rico en años, sangre y luz, dolor y alegría, el mundo se ve.
El tiempo que fue, que es y será. Es el centro del mundo.
Desde ese mundo nuevo creado por la mezcolanza, hasta el oriente nunca
bien conocido.
Alá , el Cristo, Buda, todos juntos dialogan en buena compañía. Sólo los hombres
cometen siempre los mismos errores.

32
Desde el fondo de tu alma
Me llamaste
Y acudí
Al rayo de luz de tu sonrisa.
A ti, digna de amor,
Mujer,
Bálsamo de la vida,
Luz celeste.

33

Cuando la oscuridad invade
El corazón
Sólo la palabra ilumina
El alma.


34
ABRAZO

La guitarra canta
Por la Ribera del Darro
Soledad Montoya
Lucha por liberar
Su corazón encadenado.

35
El corazón se apretó
Como la cal aprieta
La tierra de las paredes.
Las paredes, albas,
Ganan en belleza,
El corazón se desgasta.


36
Ansiedad de espíritu
Invade mi ser
Palabra distante
Bálsamo
Hasta el amanecer.


37
Tu sonrisa
Iluminó
El sol de la mañana
Cuando salió.

38

La mañana
Se hizo tempranera.
La sonrisa en los labios
A sabor de miel.
Las manos buscando
Los perfiles de tu piel.
Suavidad en las curvas
De tu cuerpo
Corrí las praderas
Inmensas del sueño.
La mañana
Se hizo tempranera
Brotó una sonrisa
A ti dirigida.

39

I
Quiero disfrutarte”

La oscuridad arrasa
la claridad del alma.
Pozos sin fondo
una salida ansían.
Desinteresada mano
una escalera avanza.
Las pozas del dolor
pasan página.

II

La oscuridad
una salida ansía.
Pasar página.

40

El canto del agua
abre
la flor de tu sonrisa.
Rosado corazón
esclarecido
por un sol
geminado de perfumes.
Jardín del amor
en la mañana.
Alegría del corazón.
Todo deseo.

41

La luna vino al jardín
a refrescarse la cara.
La carita de la luna
era la de mi serrana.
La luna vino al jardín
a refrescarse la cara.

42
De nuevo la palabra
iluminó
los recodos oscuros
del corazón.
La palabra consiguió
convertir en energía
la desesperación.


43
Los ríos del sentimiento
encauzados van.
Pantanos que detienen
la libertad de ser.
Algún día se romperán.

44
Granada
terminó por conquistarse.
La Alhambra,
corona de la Vega,
fértil,
abierta al mundo
y su sonrisa.
Granada,
siempre triste,
terminó por conquistarse.

45
¿Y después?
El llanto.
Pero un llanto liberado,
agua pura de la sierra.
Llanto del amor amado.
La soledad se murió,
nace el camino rosado,
un camino nunca pisado.
Tropiezos y más tropiezos,
cada uno levantado
sobre un sentimiento nuevo
nunca antes desbrozado.


46
AL HILO DEL “COLLAR DE LA PALOMA”
DE IBN HAZAM DE CÓRDOBA


Niña mía
tu corazón
nunca lo hieras
porque en lo más profundo
el mío llevas.

47
Niña mía
mi corazón
nunca lo hieras
porque en lo más profundo
el tuyo encuentras.

viernes, 12 de octubre de 2018

SALIERON RANA


Rey es el amor,
Y el dinero, Emperador.
(Refrán castellano)

Las ranas siempre protestaban. Querían, pedían, exigían dulzura, buen trato, ayuda, actitud positiva hacia ellas por parte de los sapos. Los sapos, según las ranas, eran brutos, fríos, distantes, orgullosos. No las escuchaban. Cuando había dos o tres ranas croando, se marchaban... Eran sordos a las súplicas de las pobres ranas.
Un día entró en una ranería. Estaba cansado de trabajar y quería solazarse un poco. Pidió un vaso de ranito sin azúcar y se dispuso a tomárselo mientras su mente intentaba alejar de si todo lo que fuera mal sabor de boca o malas ideas.
A su lado dos ranitas. Ya no eran renacuajas, pero se conservaban bien, aunque no llamaran especialmente la atención.
Los aires de la conversación de las ranas le entraban por el oeste. Era difícil hacer oidos sordos cuando la voz subía y bajaba contínuamente. Parecía una confesión en toda regla de la ranita mayor a la menor, pero en su la forma de hablar era como si quisiera la confesadora que todo el mundo se enterara. La escuchadora tenía cara de bobalicona, pero le llevaba bien la corriente.
- Ya con treinta y tantos castañazos lo que hay que pensar es en asentar la ranura. Pero tiene que ser con un sapo al que se le pueda respetar, porque a uno que no se pueda respetar, ni en pintura. Pero eso sí, tiene que ser amable conmigo y dejarme hacer lo que yo quiera. No importa tanto su figura, si pesa un kilo o dos de más. Pero debe tener una buena posición y si tiene posibilidades de ascender, mejor que mejor. Así, si yo decido dejar de trabajar, puedo hacerlo. De lo contrario, no. Un sapito que sólo trabaja temporalmente, ni hablar. En ese caso una tiene que trabajar, pero eso, te lo juro por mi ranura, si la quiere, que me alimente.
- ¿Y te gustaría vivir con sus padres?
- ¿Pero tú estás giliranada, chica? Ni hablar del peluquín. Ellos allí y nosotros aquí. Y la casa tiene que ser grande, no esos cuchitriles en los que hasta ahora he vivido. No, no y no. Y además con troncorano para cuando
salgamos juntos poder presumir una, que ya tiene una bastante con ser rana. No en esos trenes arrempujaos que te tocan los sapos lo que quieren y no puedes ni pegarle un sopapo en la cara. No, con coche a la última moda.
El sapo de nuestra historia se fijó en la cara de la bobalicona. Una cara que podía expresar mil cosas al mismo tiempo. Tú habla, que mientras me pagues lo que tome, te escucho. Será zafia esta escuchimizá, pero de qué está hablando con los tiempos que corren....
Nuestro sapo veía luciérnagas en la noche, creía estar alucinando. En otra mesa, frente a él, otro sapo leía el sapódrico. Levantó la cabeza y sus ojos se encontraron. Hicieron un movimiento de cabeza en señal de decir que sí estaban escuchando, que les estaba impresionando la conversación.
A los sapos, durante siglos, les habían inculcado que las ranas eran suaves, dulces, amables y un sin fin de adjetivos que les habían frenado en sus acciones frente a ellas. Los que no cumplían con esa etiqueta no entraban dentro de la categoría de caballeros sapo. Quizás aquella rana era una excepción, pero puestos a ser sapilantes, estaba claro que las ranas podían llegar a un punto en el que no había retorno. Desde luego aquella rana había salido idem.

martes, 2 de octubre de 2018

RIOS DE ALCOHOL


La estación estaba concurrida. Durante un par de meses se había notado un cierto vacío. Los estudiantes habían vuelto a sus casas dejando en el aire el hueco de su existencia.
Al volver a casa, el guirigay que montaban los jóvenes ensordecía todo cualquier ruido, por muy fuerte que fuese el motor de los coches que
pasaran raudos por la carretera.
En un rincón, dando arcadas, una jovencita vaciaba su ser como las nubes diluviaban en tiempos de tormenta. Fétido olor a mezcla de alcohol y comidas fuertes para estómagos delicados.
- ¡Aaaaahhhh!-, suspiró, dejando en el aire un sentimiento de desilusión y tristeza.
Siempre había sentido un enorme respeto por la mujer, por lo que le habían inculcado sobre su delicadeza, por saber mantenerse lejos de las actitudes estúpidas del macho agresivo y depredador.
- Si no bebes no eres hombre. Actitud que siempre le había repateado los hígados. Desde cuando chiquito vió una y otra vez a su abuelo tirarle los platos de sopa caliente a la cabeza de la abuela.
Ya iba siendo tiempo de empezar a enseñar a beber , de disfrutar de la bebida y saber controlarse. Ese soltarse el pelo de la mujer, de las chicas jóvenes en nombre de una errática interpretación del sentido de igualdad, le dolía en el alma. En su opinión, no se daban cuenta de que caían en el mismo error que durante siglos había cometido el macho.
Claro que decir eso abiertamente era políticamente incorrecto y tendría que conformarse con mirarlas, si no con desprecio, al menos con compasión. Abrir la boca serviría para ser ametrallado con un :”Nosotras también tenemos derecho”. No lo dudo, pensaba. Pero ser estúpido o no estaba por encima de todos los derechos.
Pero no era eso lo que más le apenaba. En los recodos de su alma, cada vez que veía a una chica borracha perdida, no tenía otra palabra, se removía la imagen de un viejo amor. De un amor que se fue sin llegar a dar sus frutos, habiéndosele quedado clavado en el corazón sin haber podido arrancárselo.
Cuando los vientos del cambio se iban produciendo, cuando las jóvenes compartían todos los aspectos de la vida social con el hombre, allá en su ya lejana juventud, su amor levantaba demasiado el codo. A pesar de todos los avisos y consejos terminó siendo una alcohólica empedernida. Cuando se quiso dar cuenta, la cirrosis se había apoderado de su cuerpo y ni con un gotero puesto las veinticuatro horas del día hubo forma de poder recuperarla.
Se fue. Se fue por una simple cabezonada femenina de competidora absurda. A veces la había odiado, camino del olvido, pero se le había metido tan hondo que sólo podría quitarse la espina en una próxima reencarnación. No era prohibicionista, pero consideraba que las cosas buenas de la vida no se solucionaban a base de paraisos artificiales. La soledad del alma sólo se curaba encontrando otro alma gemela, aunque su unión fuese imposible en esta vida.

CODA POETICO ALCOHOLICA
La luz se hace,
ilumina las cerradas
habitaciones,
ilumina los corazones.
En el aire
olor a vino rancio
expande
la soledad resucitada.
¿Dónde está?
Por los pasillos,
por las moquetas,
ríos de alcohol
de siglos corren.
Lo que fue
ya no es.
Desapareció
entre tinieblas
de alcohol.
Quiso buscarla,
no la encontró.

sábado, 22 de septiembre de 2018

CUADERNO DE M.-M. (Las cosas como vienen)


Descubre tu presencia,
y máteme tu vista y hermosura;
mira que la dolencia
de amor, que no se cura
sino con la presencia y la figura.

Cántico Espiritual
San Juan de la Cruz.




Gracias a la vida
que me ha dado tanto

Violeta Parra
1

GRANADA ETERNA

Bruma del tiempo.
Nubes oscuras
borrando el ayer
siempre necesario.
Entre los celajes
del tiempo,
la luz.
El fondo del alma
aguarda
la tecla que despierta
el ritmo olvidado de la vida
en el armario del ser.
Ayer , hoy, mañana.
Guadalquivir fluyendo
hacia la eternidad.

2

Y volveré a Granada.
No será la nostalgia.
No será la búsqueda
de la juventud ida.
A Granada volveré.
Aquello fue verdad.
Una huella profunda
dejó en los entresijos
del alma.
Raiz vital
y un suave perfume
a belleza eterna.
Desde el fondo del tiempo
fluyen los recuerdos y el futuro.
Granada,
abrazo amoroso
para la eternidad.

3

ASUQUITA CANDE
Sonrisas seductoras
van escociendo
dolores del alma
bien escondidos.
Ajo, martillo y sal.
Demonio del dolor
yo no te quiero.
La puerta está abierta
para que salgas.
Luz de la playa
tan marinera
sonrisas seductoras
asuqita cande.


4
Besar poder quisiera
la miel de tus labios
como liban las abejas
las flores en primavera.


5

GUADIANA DEL SENTIMIENTO

Guadiana del sentimiento
somos.
Nos filtramos en la tierra
allá por los albores
de la floración.
Hemos traspasado
desiertos, valles, torrenteras,
tormentas de la existencia.
Ahora,
cuando las aguas
corren calmas,
volvemos a fluir
por la llanura
cual flor que abre
al cabo del tiempo,
cual madre que se desgarra
para dar al mundo
el fruto de su amor.
Guadiana del sentimiento
somos
deslizándonos hacia la mar
del Universo infinito,
eterno devenir del tiempo.

6
DISTANCIAS

Brisa cálida del desierto
en alas de las ondas H.
nos acercó.
La palabra abrumadora
se disuelve,
el espíritu arde,
el amor se levanta.
Brisa cálida del desierto
tan cercana, tan lejana.

7

Sobre la Torre de la Vela
se ven dos luces.
Son los ojos de mi niña
los que relucen.


8
Campos de Dalías
tú,
para el cultivo
preparados.
Palabra semilla
yo.
Dieciseis mil kilómetros
separan la luz
de nuestros ojos.
El corazón con el corazón
se engarza
en la palabra
en el aire respirado.
Rojo hilo, almas prometidas
mucho antes de nacer.
Tú,
corazón,
campo arado para el cultivo.
Dulce palabra
como lluvia suave
sobre tu alma
yo.
Punto de partida
de la felicidad.


9
El tiempo,
Caco imparable,
río lamiendo las laderas
de las torrenteras.
El tiempo,
destructor, tranformador,
creador.
El tiempo,
disolución
en la eternidad,
y volver a empezar.


10
Porque fuiste eres.
Porque eres serás.
Todo pasa, nada queda,
sólo la potencia
de la semilla
que nos entregan.

11
Lo recuerdo todo como si delante lo tuviera,
nos atrevemos a decir.
Memoria, mente traicionera.
Memoria, ausencia de pureza.
Memoria, híbrida conjunción
de anclada realidad
con esperanza de eternidad.

12
Desde el volcán
profundo de tus ojos
inflamado sentir
se alza.
Sentir,
amor incontrolado,
que da amor,
que amor derrama.
Desde el volcán
ardiente de tu alma
pasión me guía
hacia la luz,
hacia el mañana.


13
La flor del loto
crece en los fangales
de la vida.
En las aguas pútridas
y estancadas.
Decantación de la cara
oculta del alma humana
muestra todo su esplendor
cuando se abre al sol
Tú y yo
que hemos visto la cara
al oscuro infierno
de la existencia,
florecemos como el loto
para devolver al mundo
lo mejor de nuestras almas.
Cicatrices que se cierran.
Cimentación del futuro.

14
Granada eterna.
La luz de la mañana
realza
el albor de tu alma,
el perfumado hálito
de tu ser.
Granada abierta,
frialdad nívea,
corazón ardiente.
Sonrisa sobre las olas
traicioneras del dolor.
Toma mi mano,
amor,
el camino se abre.
Los terrores atávicos
del mundo,
en agua purificada
se convierten.
Alba Granada abierta
en la tarde
de rubolada pasión.


15
EN TUS SUEÑOS

¿Quién eres?, preguntó un poco molesto por las cosquillas que sentía entre el ombligo y el bajo vientre.
¿No me reconoces, zancudo milenario? ¿No reconoces la dulzura de mis manos acariciando tu cuerpo encantado?
¡No! ¿Es posible? ¿Eres tú? Mi milenario amor escondido en lo más recóndito de mi ser y ahora de sopetón aparecido. ¿En dónde estuviste tanto tiempo que no te encontré?
No digas sandeces. Si lo único que te interesaba era tener un nombre y su sombra. Nunca te fijaste en mí.
No digas eso cariñito. También a los hombres nos da reparo muchas veces decir lo que sentimos directamente a la amada. Es como si con el silencio y la adustez ganáramos en importancia.
Ya lo sé, amado mío. Sólo era una broma de esta bruja brujita que estoy hecha.
Apasionado espíritu que sólo desea jugar contigo y pasar un ratito. ¿Sabes? A veces se siente una tan sola y tan poca cosa.
Dímelo a mí , que pierdo la confianza cada dos por tres.
Anda, anda, no te rebajes, manojito de luz que ilumina mi camino. Deja que mi espíritu penetre en tu ser y se llene de ese alimento que tanto me ayuda a sobrevivir.
Todo tuyo soy. Si quieres puedes coger una cucharita e ir comiéndome deleitándote como si comieras un flan, porque un flan soy cuando estoy entre tus brazos.
Allá voy. Sé bienvenida.
El alma de la bella iba besando las fibras sensibles del joven y temblaba en su corazón enamorado, se iba inflando de placer la boca, los besos eran tan tiernos que se dirían los labios de un bebé acariciando el rostro de la madre.
Temblaba ella, temblaba él. La luz de las estrellas reflejaban la noche de sus ojos. Allá en el fondo la aurora de la felicidad se veía como cuando el rosicler de la mañana empieza a adivinarse por las altas montañas de Sierra Nevada.
Se quedaron dormidos, exhaustos de amor y venturanza. Miles de kilómetros los separaban, pero el hálito de sus almas había salido de paseo para encontrarse en los espacios infinitos.
Ahora, las dos almas, al cuerpo retornadas, una sonrisa de felicidad esbozaban. Eran felices a pesar de la distancia. No era su amor el amor exigente que el corazón del otro robaba. Era un amor que se daba, sin exigencias....
amado y amada.

16
Frente al mar
La luz de la tarde
Ilumina
El profundo azul
Del cielo.
A su lado estoy
Pero ella no me ve
Pero tal vez me siente
Como yo siento.
La vibración de su corazón
Cuando en la madrugada
Abro los ojos
Y la contemplo.
Bella como una reina
Ignota.
Me pregunto si es real
O sólo el decantado resultado
De un millón de sentimientos
Nunca hechos realidad.
Como si de un fantasma se tratara
Con un dedo toco su rostro,
Sus labios, su pecho,
Sus manos, su....
El corazón palpita,
No es un fantasma
Es la realidad
Hecha persona
De amor ideal.
Merced del cielo
En tierra andaluza
¡Bienvenida seas!

17
Ya es de noche,
mi niña duerme.
Tiene un sueñecito
tan alegre.
Duerme, duerme mi niña
que tu amor te contempla,
que tu amor le alienta
Ya es de noche,
mi niña duerme.

18
HERIDA DE AMOR....

Las seis y media de la mañana. El día, nublado, se filtraba por las cortinas matizando aún más la ya de por sí débil luz de la mañana.
Entre el nublado del día y el nublado de la mente, un rostro, su rostro. Fue despertando poco a poco. No, no había nadie, pero sintió que alguien le había visitado. No recordaba haber tomado miel la noche anterior, tampoco nada de dulce. ¿Por qué los labios los tenía tan frescos como las rosas bañadas por el rocío de la mañana?
Sí, ese ángel de amor, me ha hecho la merced de venir a despertarme con sus labios de miel para ayudarme a pasar un día agradable.
Se levantó, lo primero que hizo fue mirar la hora en el móvil. Comprobó que tenía un mensaje. Al abrirlo, ni siquiera hubo sorpresa. Su despertar se lo había dicho todo. Era un mensaje desde el otro lado, desde el otro extremo del mundo.
“Vuelvo a leer tus “cartas” para sentirme más cerquita de tí y me envuelve el deseo de besarte y abrazarte.”
Sí, esa sensación que había tenido al despertar era cierta.
El cable de fibra óptica de las comunicaciones no era el único existente. Por encima de él, y sin aparente materialidad, el hilo rojo de las promesas anteriores a la venida al mundo existía. Pero una vez encarnados, el ser humano, la persona, se veía herida de amor, una herida, un no sé qué que aparentemente no tenía razón de ser y que eran esas escoceduras del corazón que produce la ausencia.
“Herida de amor que no se cura, sino con la presencia y la figura”, creía recordar en la canción de Amancio Prada, El Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz basado en el Cantar de los Cantares de Salomón.
La tarde noche anterior, cuando volvía a casa en un tren abarrotado, se lo recordó la voz pausada de aquella abuelita filósofo-poeta que había sido María Zambrano.

La máquina como ayudante del ser humano, nunca como centro. Si la máquina lo hace todo, el tiempo que queda libre no produce siempre la felicidad. Sólo cuando el espíritu llega a sentir que ha conseguido algo es cuando se siente satisfecho. Y ahora el espíritu empezaba a recobrar el camino de la confianza, del amor en su más amplio sentido, el camino de la poesía, de la vida, en una palabra.
Había despertado con los labios sabiéndole a miel.


19
Tu alma,
agua clara de los ríos
en su máxima transparencia.
Corazón de niña
traspasado
por las siete dagas
de la Dolorosa.
Luz
que a la luz aspira
de la mano
de la vida.
Belleza y Amor.
Flor de Andalucía.


20
Cual las aguas de un pantano
se lanzan a buscar su destino
al abrirle las compuertas,
así tu corazón,
desbocado caballo del sentir,
escapa de las turbias atrocidades
de la noche oscura.
Rosicler de la mañana
en lontananza.
El corazón en el cuerpo
no encaja,
busca su amor
o su locura,
busca su fertilización
como el sentimiento,
como el agua.

21
Sumido en los entresijos
de tu corazón
siempre estuve.
En un cajón secreto
del corazón
siempre estuviste.
Un rayo iluminador
señaló el camino.
Las tinieblas se disipan.
La luz se hace.
Bendita sea la mano
que nos guía.
Gracias sean dadas
a la Vida.


22
Yo quisiera ser
el arquitecto
de la reconstrucción
de esa catedral
que tienes
por corazón.
El pintor
quisiera ser
de los paneles
que cantan tus sentires
por las paredes.
Catedral del alma
la que tú tienes,
gallardía y gracia
son tus pinceles.
Ole mi niña
Ay que bonita
Cuando la miro
La razón quita.

23
DEAMBULAR GRANADINO

Paseos,
paseos largos como besos
sin fin.
Calles antiguas,
alguien diría viejas
sin distinguir el valor
de los adjetivos.
Misterios de la ciudad
y su escondido dolor.
Cogidos de la mano
te miro en la sombra de las riberas.
Allá arriba
la Campana de la Vela
llamando al sentimiento
sumido en los recodos
del alma.
La noche se vuelve bruja
y tus ojos
un volcán de sentimientos
arrastrando a mi derretido
corazón.


24
LOS TORTOLITOS

Los tortolitos
Ay qué bonitos
Ahora que vienen
Ahora que van
Que yo te miro
Me miras tú
Ay qué bonitos
Tan jovencitos
Los tortolicos
Despistaditos
No saben qué hacer.



25
La guitarra es el comienzo

La guitarra es el comienzo del drama. Con un rasgueo de guitarra se nos abre el corazón hacia el infierno. Son escalofríos en las más recónditas entrañas y nos ponen el corazón en carne viva. Con un soplo de brisa el dolor se agudiza sólo en el tiempo, el olvido y si podemos el perdón puede dulcificar ese escozor que será para siempre, que quedará en los entresijos de los reconocimientos si no sabemos deshacernos de él con un sortilegio.
El rasgueo de la guitarra alegra las pajarillas del alma, haciendo sangrar su más oculta esencia.