OTOÑO
Se
reencontraron al cabo de muchos años. Tantos, que no cabían en el
calendario de la memoria. Fue por casualidad. Ella tomaba café en
una de esas cafeterías en que la gente se sienta sola ocupando el
asiento de dos o de cuatro. Siempre había pensado que en esos casos
el consumo debería tener el doble de precio. Ella leía un libro de
bolsillo. ¿Esperaría a alguien? No había ningún vacío.
-
¿Me permite sentarme con usted, señora?
-
¿Eh? Sí, por fav... ¿Tú?-, abrió la boca de la sorpresa.
-
Sí, yo. Al cabo de... , ¿quién de acuerda?
-
Sí, sí. ¡Oh! - Buscó en su bolso un pañuelo y se lo llevó a los
ojos. Lloraba de emoción. El no se quedaba atrás. Algo le recorría
las mejillas. Tomó una servilleta de papel y después el pañuelo.
-
Bueno, ya está bien de lloriqueos. No somos unos colegiales.
-
Sí, pero es que de pronto la emoción, los recuerdos han roto la
vena donde se encontraban encerrados. ¡Te he echado tanto de menos!
-
¿De verdad? Bueno, tal vez sea así. No puedo reprocharte nada. Toda
mi vida ha estado llena de gratitud hacia ti. Aunque no sé si
respondí como debía a tus aspiraciones, a tu cariño y a tu
comprensión, a pesar de que las formas eran un poco bruscas y me
hicieron mucho daño.
-
Sí, lo reconozco. Yo sabía que no te gustaban mis formas, aunque
las entendías. Sabía que iba abriendo una llaga en tu corazón,
pero seguía. Te hice mucho daño y me lo he reprochado muchas veces.
-
Ibamos en tempos distintos, aunque en realidad nos llevábamos bien.
Cada vez que te veía y me despedía de ti, durante una semana estaba
sumido en una depresión de caballo, y lo malo es que no podía
comentarlo con nadie.
-
¿Depresión? Nunca dijiste nada.
-
Ya. Mira, no me lo tomes como un reproche, pero la verdad es que tú
nunca me escuchaste. No tenías oidos nada más que para escucharte a
ti misma.
-
Sí, calla. Ese ha sido mi pecado y bien caro que lo he pagado en la
vida.
-
¿Quiere eso decir que no has encontrado compañía?
-
Exactamente eso quiero decir. Ha sido mi precio. Bueno, ha habido
compañías de tomar una copa y poco más. Ha habido intentos,
insinuaciones, deseos en algunas ocasiones de volverme loca y pasar
noches locas de... Pero al final, aunque quería olvidarte, no podía.
No se trataba de preservar mi virtud ni mis promesas de fidelidad,
porque nada nos habíamos prometido. Sin embargo el cuerpo lo
rechazaba todo, porque sabía dónde se sentía bien.... Y hasta hoy.
Sí, no te sorprendas. Ese ha sido mi castigo. No tiene ningún
mérito. Lo acepté desde el momento en que comprendí que mi corazón
era solo tuyo, pero yo había conseguido, queriéndote como te
quería, echarte de mi lado. ¿Y tú?
-
Espero que a estas alturas no te subas por las paredes. La verdad es
que tampoco ha sido mucho. Tres relaciones, como de un año cada una.
Pero al final todo se deshacía. ¿Culpa de quién? Al principio todo
era alegría, simpatía, lo pasábamos muy bien, pero el trabajo...
Ahora tengo unas amigas estupendas, sin odios, sin rencor. Pero lo
cierto es que, aunque no les hablés de ti, tú estabas como un
fantasma siempre en esas relaciones, impidiendo que todo fuera bien.
-
¿Yo?
-
Sí, tú, porque al final me dí cuenta que el único ser a quien he
amdo de verdad es a ti. En fin, la vida. Aunque pensándolo bien, no
se si podríamos intentarlo en este tramo que nos queda hasta llegar
a la meta.
-
Nada me ata, pero supongo que tendríamos que hablar de muchas cosas
antes...
-
Por supuesto. ¿Tienes algo que hacer hoy?
-
Ya no. Volver a casa y preparar la cena. Comer y dormir.
-
¿Y si eso lo hicieras conmigo esta noche? Podría ser un primer
ensayo de cara al futuro.
-
De mil amores...
Pasado
el calvario de la incomprensión, del dolor, del egoismo y habiéndose
decantado su amor ,como el buen vino, soló quedó ternura , amor
puro y comprensión. Terminaron unidos ante los hombres como llevaban
años unidos en su corazón. El otoño les dio sus mejores frutos.
ANTONIO
DUQUE LARA
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