viernes, 2 de febrero de 2018

CARPE DIEM, POESIA, CRISIS DE LOS 40

CARPE DIEM, POESIA,
CRISIS DE LOS 40






En tanto que de rosa y de azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad serena;

y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:
coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.
Garcilaso de la VegaSoneto
Mientras por competir con tu cabello,
oro bruñido al sol relumbra en vano;
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente el lirio bello;
mientras a cada labio, por cogello.
siguen más ojos que al clavel temprano;
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello:
goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lirio, clavel, cristal luciente,
no sólo en plata o vïola troncada
se vuelva, mas tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

Luis de Góngora y Argote

Carpe Diem ( Ver en internet, buscando con este sustantivo en Wikipedia etc)
El hombre, desde que es hombre, desde que tiene conciencia humana, siente y siente que quiere, desea, espera y se lanza hacia adelante haciendo, trabajando, esperando de la vida esto y aquello, pero... la vida no siempre responde a esas espectativas, no responde ni en el amor, ni en el trabajo, ni en el ascenso social, ni.... en tantas cosas....
Puede ser falta de inteligencia o puede ser que la persona tiene un límite o que la sociedad es cruel, y te llena la cabeza cuando aún no entiendes nada y cuando te das cuenta sufres considerando que te han, simplemente engañado.... Quizás esa sea la crisis de los cuarenta,
En japonés el número cuatro se lee Shi ,una palabra que se evita porque su sonido es igual a Shi,que significa muerte. Se cambia en la medida de lo posible por la palabra YON, leida Ion, que significa lo mismo.
A los veinte años todo es fuerza y empuje, tanto en lo físico como en lo síquico, todo es puro querer, querer ser, salvo en aquellos casos en los que ya a esa edad la vida te destruye síquicamente y te deja un fondo oscuro que puede ser de odio, reticencia y desesperación. Por supuesto, los mayores dirán que los jóvenes son culpables de su propio devenir cuando no se dan cuenta que es la frustración de esos mayores la que se transmite a los jóvenes dejándoles hundidos para siempre.....
Pero pensemos en una vida normal, si es que en la vida algo es normal. A los veinte años la vida es futuro,sueño, energía y deseo....
Pero llegan los treinta y los cuarenta y se ve que muchos sueños no se cumplen, que lo que era energía va disminuyendo y se va convirtiendo en dolor de huesos, en dolores profundos del alma porque no se cumplen los deseos y es a esa edad en la que los que están alrededor empiezan a desaparecer, en cierta manera dejándonos a nuestras meras fuerzas abocados. Es la primera vez en que nos ponemos a considerar la otra cara ineludible de la vida, la muerte, uno de los únicos, si no el único fenómeno auténticamente democrático.
Aquí aparece aquello que Horacio definió como Carpe Diem. Horacio, ese poeta latino de hace ya más de dos mil años. Aprovechar el tiempo.
Unos lo interpretarán como gozar de la vida que son cuatro días y al quinto todo es nada. Otros lo interpretarán como la oportunidad para reflexionar y ponerse a bien con los dioses para que en su momento nos lleven al Paraiso prometido, otros, más pragmáticos, recomendarán seguros de vida para que los que queden no queden desamparados y ellos engorden como cerdos, porque cuando esas aseguradoras de la nada quiebren todo se irá al cuerno ( no suelo ser grosero) y serán los trabajadores, serán los paises, serán millones y millones de personas las que quedarán desamparadas porque ni los gobiernos, ni las empresas ni nadie tiene la culpa de que haya “crisis” como en los años 50 había eterna sequía.
La crisis de los cuarenta y la crisis económica, la crisis emocional y vital parece correr en esa magnífica fotografía que Rafagoku ha puesto en su página de fotos.
Un tema tan viejo como el mundo pero cada día totalmente renovado porque cada cual es cada cual y no todos lo viven exactamente de la misma manera.
¿Hay solución? No y sí. Mientras que, decían los viejos roqueros, M. Rios dixit, mientras el cuerpo aguante..... Mientras el cuerpo aguante y no nos muramos de hambre.... Dejar al río sucio de la vida correr que en su momento las aguas se aclararán y entonces se podrá seguir sembrando.
Todo pasa y nada queda , pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar.
Cuando se sube un peldaño en el escalafón de la edad, todo se empieza a ver de otra manera, si no rosa, al menos no negra. Es entoces, se le llama madurez, cuando sabemos exactamente cuál es el valor de las cosas, cuales son las cosas importartes y ese río de la vida se aclara como se aclara la mañana tras la oscura noche que se va.....

En Kokubunji, Tokyo, Japón. 23 de noviembre de 2012 

lunes, 22 de enero de 2018

¡SOY FELIZ!


El había regresado primero. Después de una larga ausencia por causa del trabajo, llegó a casa y colocó un hermoso ramo de rosas que había comprado para ella en un florero. Su fragancia llenaba la habitación de una manera suave, agradable.
-Debe de estar destrozaica la pobre cuando vuelva. No hay nada para comer. Bueno, a la cocina.
Como buen cocinero que era, preparó un plato en el que la verdura, un poco de carne cortada muy finita, algún que otro embutido, queso y al final fruta y un poco de helado de chocolate lo completaba.
Cuando estaba todo preparado le colocó unas tapas encima. Si bien sería difícil mantenerlo caliente, al menos no estaría chuchurrío, como solía decir.
En la puerta sonó la llave. Era ella que regresaba del trabajo.
-Hola, cielo-, dijo ella con un esfuerzo en el que se transparentaba el cansancio, pero algo más. Era una tristeza que no se sabía muy bien de dónde venía, de dónde emanaba. Unas veces ella decía que era la oscuridad del día, el mal tiempo, otras el exceso de trabajo, otras, cosas muy naturales en la fisiología femenina, en las que el estrés hacía estragos....
Sí, quizás, consideraba él, pero sentía que no era sólo eso. Era como si su alma, en algún momento hubiera dejado abierta una ventana a otras vidas anteriores que le pesaban como el plomo. ¿Sería la tristeza que aún le quedaba, especialmente en algunas fechas , por el fallecimiento de su padre, aunque había acontecido hacía ya bastante tiempo? ¿Era el dolor acumulado de experiencias negativas que no acababa de echar fuera cual si de un exorcismo se tratara?
Desde que se encontraron ella había mejorado mucho pero aún y así no se podía decir que se hubiese curado completamente de su “enfermedad”, le llamaba él. Enfermedad del alma terriblemente arraigada. Desterrada de sí misma, era como él, una inhabituada a lo que se diría la vida normal.
Físicamente no había especialmente problemas, era ese cajoncito del alma el que no acababa de deshacerse.
-¡Guau! ¡Qué flores tan bonitas!
-Sí, pero no son nada comparadas contigo, amor.
-No te rías de mí, fíjate que mustia estoy hoy. Estoy hecha un adefesio. Parece como si usted, caballero estuviera hoy dispuesto a conquistarme....
-Por supuesto. Eso, siempre.
- Pues hoy me parece que no va a ser fácil. La sombra negra está en plena efervescencia y el cuerpo no da para más.
-Bueno, primero vamos a deshacer esa sombra y después comemos.
-Pero hoy de excitación nada, ¿eh?
-Yo no estoy hablando de excitación, estoy hablando de descanso físico. Además, para echar un buen polvete nos queda la noche, bonita.
-Ya lo sé, pendejo...
-Veamos, primero un baño. Después un masaje, después comer y una buena siesta, que nos la merecemos.
-Oh, lalá, caballero está usted en todo.
-Siempre a su servicio, señora mía.
-Vamos, pon los bártulos por ahí y a bañarnos. Necesitas un buen masaje.
-¿Un buen masaje o un buen magreo?
-Bueno, un masagreo, jojojojo....
-¿Juntos?
- De no ser así el masagreo será difícil, ¿no? ¿No te apetece?
-Claro que sí, pero no estoy.... para mucho.....
-Ya te lo he dicho, te prometo, te juro , si lo prefieres, que no te voy a comer. Por el momento prefiero la comida que he hecho.
- ¿Qué has hecho comida?
-Sí, claro.
-Ay, Dios santo. Eres un Angel.
-Sí, tu Angel de la Guarda......
-Ja,ja,ja,ja....
Se metieron en el cuarto de baño y se fueron desnudando uno al otro, despacio, entre pieza y pieza que caía a la cesta de la ropa, más sudada que sucia, un beso de miel y una caricia en sus respectivos cuerpos echándose unas mirada llenas de complicidad, ausentes de palabras.
Quedaron cual Adán y Eva creciditos. Se abrazaron en toda profundidad, quedando piel con piel. Se magreaban, era el principio del masaje.
Taparon la bañera y él cogió la manguera de la ducha. Comprobó que el agua salía a la temperatura adecuada. Primero la puso frente a sí, cual Venus de ébano, lo que parecía la preciosidad de su piel.
Con la mano izquierda sujetaba la manguera de la ducha mientras con la derecha le iba friccionando suavemente. Empezó por el cuello, delante y también detrás. El agua se aceleraba abundosa por el pecho, por las colinas de sus manzanitas. El la iba masajeando de forma que la piel reaccionaba relajándose. No era en absoluto excitación. Llegó al vientre, siguió hacia el pubis. Le hizo abrir un poco las piernas. Con las manos cogía la carnosidad de su entrepierna. El sexo se lo dejó a ella para no caer en la tentación de la excitación. Cuando lo hacía ella no sentía nada especial, cuando lo hacía él, estallaban todas las alarmas. Se tensaba completamente pidiendo más.
El se puso de rodillas, en una hábil maniobra le besó el Monte de Venus. Ella le dió un coscorrón.... Se rieron. Ella cogío la ducha y se echaba agua desde la altura del vientre. El agua espumosa pasaba por el pubis y después por las dos piernas. El tomó los muslos con las dos manos y le daba un masaje alternativamente. Llegó hasta la punta de los pies. Le hizo abrir los dedos y también se los masajeaba. Ella parecía gozar con aquel toqueteo aunque no era tan excitante como en otras situaciones más a propósito para ello.
Las rodillas las cubrió con las dos manos. Sobre la parte superior del hueso de la rodilla hacía más hincapié en el masaje. Un como calorcillo agradable hacía que los nervios de la mujer se tensaran un tanto. Después bajó a la cuña del pie y especialmente a los dedos de los pies, con la yema de los dedos de sus manos friccionaba y apretaba los nervios , las venas del pie, también las uñas. Toda ella parecía una sirena cubierta de espuma marina.
El se levantó y con la ducha la limpió de espuma totalmente.
-Ahora la cara, pero eso lo haces tú, niña.
Se espumó ella las manos, se friccionó el rostro, las orejas y una vez hubo terminado la hizo ponerse de espaldas. El volvió a embadurnarla de espuma. Empezó por el cuello que le masajeaba con la menor presión posible, más tarde sería cuando le haría un masaje rey.
El se acercó por detrás. La ducha la dejó en su sitio y la abrió con la mayor dulzura
-Pimpollito, ¿cómo estás?
-En la gloria, amor, eres un artista.
-¿Te vas sintiendo mejor?
-Sí, mucho mejor. ¿No se te levanta?
-Un poquito sí, pero hoy, ahora te toca a ti, así que el nene anda tranquilo.
-Perdóname por ser tan egoista.
-¿Egoista? ¿Y lo bien que me lo estoy pasando?
-¡Eh!
-¡Estás estupenda, niña! Hay que repetirlo con más frecuencia. ¿Te he dicho que te quiero?
- ¡Eh! ¿Ah? ¿Me lo has dicho? No lo recuerdo. Dímelo, dímelo aquí, detrás de la orejita.
- T E Q U I E R O
-Ah, que gust....oooooo. ¡Que me voy!
-Quieta pichola, déjalo para más tarde.
-¿Más tarde?
-Sí, cuando llegue el masaje de verdad.
-¿Pero hay más?
-Por supuesto, te vas a quedar nueva.
-Ay, qué tesoro tengo y no lo sabía.
El jabón le cubría los hombros, le hizo abrir un poco las piernas y poner los brazos contra la pared de la ducha. Iba dándole jabón de arriba abajo pellizcándola con los dedos. Eran pellizquitos de masaje, de cierto dolor, pero cuando soltaba la piel de un gusto estremecedor.
Bajó por los costados, masajeaba los leves michelines que tenía y llegó al trasero.
-Ummmmm, que buen culo. Un auténtico melocotón. ¿Puedo besarlo?
-¿Tiene espuma?
- No, todavía no.
-Pues anda. ¡Ay! ¡Me has mordido!
-Delicioso. Así, así, así se acabó el dolor.
-¡Carnívoro!
-Sí, con la carne buena.
De cintura para abajo la estuvo magrefriccionando. Los músculos iban quedando en relajación total. Pasó por el trasero, bajó a los muslos por su parte trasera y repitió la misma operación que en la delantera.
Al llegar a las pantorrillas ella dio un suspiro de dolor. Todo el día, todos los días de pie hacían que la tensión de las pantorrillas fuera enorme.
-¡¡¡Ahhhh!!!! ¡Qué gusto!
-Levanta la planta de los pies.
El, arrodillado, puso primero un pie y luego otro sobre una de sus rodillas. Las lavaba y manoseaba. Una corriente eléctrica subió hasta la base del cerebro.
-Ohhhhh
-Bueno, terminada.
-Ah, ¡qué bien! Ala, la escopeta está cargada.
-Pues es verdad. Verás, con un buen zurriagazo de agua fría, desde el punto más alto de la cabeza se baja.....
-Os...tras.... ¿qué es eso, cielo?
-Magia-. La explosión de risa fue tremenda.
-Y ahora a secarse.
Con la manguera de la ducha limpiaron la bañera y salieron de la pila. Se secaban mútuamente.
-¿Y ahora? -, preguntó ella entre picarona e ingénua.
-Ahora al masaje sobre el sofá
-Desnuda...
- Sería estupendo, pero los dedos quedarían señalados por eso te pones algo que no sea muy grueso.
-El pijama rosa.
-Maravilloso, además va muy bien con la fragancia de las flores. .
-Ay, eres un cielo, mua....
-Pon la cabeza sobre la almohada, que el cuello salga hacia afuera para poder respirar. No te opongas a los dedos. Cuando yo presione, expulsas el aire, cuando suelte, respiras.
Tal vez sentirás dos tipos de dolor, uno que podemos llamar agradable y otro menos agradable. Si este segundo es muy fuerte, dilo, porfa....
Ella colocó la cabeza y él empezó el masaje comenzando por la base del cuello y por detrás de las orejas. Esto lo hizo con tal suavidad que ella tuvo un repelús. Era uno de sus puntos sensibles.
Presionó el cuello y ella sintió una corriente eléctrica que le bajaba hasta el codo y la punta de los dedos.
Le entraba hondo sobre los hombros pero nunca con dolor excesivo. Ella iba relajándose. Esa zona era de las más tensas. Bajó a la columna en la parte que baja desde el cuello. A un lado y otro de la columna presionaban los dedos con suavidad. Ella respiraba acompasadamente, lo que ayudaba a la relajación.
En la parte de la cintura, ya arriba, ya en los glúteos, en los huesos superiores de las caderas hizo una presión mayor, muy en profundidad.
-Ah, qué bien.
Hizo la misma operación un par de veces de abajo arriba y de arriba abajo. Hacia el centro de la columna seguía la presión, una corriente de placer hacía los órganos sexuales de ella se hizo más que visible.
-Ahhhhh, me voy, me voy, me fuí.... , y cayó en una especie de sopor de esas que acompañan a un buen orgasmo. El continuó como si no hubiera ocurrido nada.
Los glúteos, los muslos, las pantorrillas. La desaparición de la tensión era más que evidente.
Sintió cómo ella roncaba un poco. Se había quedado dormida. Terminó por apretar la planta de los pies, en aquellos puntos en que todo el sistema nervioso se juntaba.
-Ahhhhh .... parecía gemir. Le dió una palmadita en culo. ¡Se acabó!
El sudaba. Cogió una especie de toalla amplia y se la colocó por encima para que no se enfriara. Ella seguía entre dos mundos. Mientras dormía puso la mesa y colocó una botella de vino del mejor.
Cinco minutos después ella despertó.
-¿Dónde estoy? ¿Es esto el cielo?
-No sé, pero algo parecido.
-¡Oh, hasta la mesa puesta!
-¡Por supuesto!
Comenzaron a comer. Se relamían de gusto. El, un poquito cansado, pero encantado de ver que esa cara de pena que traía había desaparecido. Ella había cerrado la cloaca de los sentimientos negativos y abierto la ventana al perfume de la vida.
“Tengo que superar estos estados de melancolía y dolor. Yo sé de dónde vienen y soy yo quien debe eliminarlos. Es malo para mí y malo para los que me rodean que salga ese demonio tan feo. Decidido. Cuando me sienta así le pediré un masaje como el de hoy. ....”


 Terminaron de comer. Ella recogió todo porque lo vió más bien agotado. Sobre el sofá, que estaba abierto, tendió una toalla, puso una almohada doble y se tumbaron a echar la siesta. Ella muy arrimadita a él, empezó a soñar con un campo de flores variadas. De su cuerpo salía una especie de humo negro que iba ascendiendo hacia la nada. Quedó límpia de cuerpo y malos humores. El corazón se sentía tranquilo, feliz. Por vez primera en mucho tiempo usó el verbo ser: SOY FELIZ.

viernes, 12 de enero de 2018

DESCUBRIENDO ANDALUCÍA EN MOTO

Hoy, día 12, del mes 12, del año (20)12 -12-12-12 acabo de leer el libro cuyo título antecede.
El lugar de los hechos es Andalucía, España. El lugar de la lectura, Tokyo, Japón. Sólo 16.000 kilómetros separan uno de otro.
La pregunta es, ¿cómo un tipo como yo, que no sabe mantenerse en equilibrio sobre una bicicleta, ha leido un libro como éste?
En el blog de internet de José María Rodríguez Sánchez, antes del libro aparece alguna foto, algún artículo de Rafa Duque, hermano de quien esto escribe.
El me envió el libro en un paquete que llegó a mis manos el 25 de noviembre.
Desde el primer momento el libro me enganchó, por sus temas, por su amenidad, por el descubrimiento que hace de lugares, pueblos, curvas y contracurvas en las carreteras andaluzas.
Aunque de principio el libro tiene un “problema”. Cuando se despliega parece una águila con sus alas a todo vuelo y aquí, en un Tokyo cuyos metros van llenos de gente casi siempre, resulta difícil de leer, simplemente por falta de espacio. (Ja,ja,ja... Pregúntese a Rafa).
Evidentemente no es problema del libro, sino del lugar de lectura. (Espero se entienda la bromilla).
Sólo cuando se llega a casa se puede leer con tranquilidad, lo que ha hecho que tarde más tiempo del que quizás hubiera llevado de poder leerlo en el metro....
¿Cómo puede haberme interesado un libro de motos y moteros cuando en la vida diaria, hasta ahora, no me he montado casi y no he tenido un interés especial hacia ellas?
Quizás , y hablando con el corazón en la mano, los moteros, quizás debido a una cierta imagen negativa que da el cine americano, me parecieron un poco bruscos y peligrosos, pero...., esperen, no se enfaden ni precipiten. Todo se andará...
Vayamos al grano. Por supuesto, para un motero, el libro, por sus detalles en la explicación en las posibles rutas a hacer, para ir y volver desde un lugar, debe ser una pasada. Pero ese es el camino, el camino físico de orientación y técnica para que el aparato no se nos vaya de las manos.
También es un libro perfectamente utilizable para viajeros en coche, para viajeros en bicicleta y para viajeros más pedestres, si no llevara tanto tiempo como se intuye. Por supuesto cada cual debe adaptar las rutas a su tiempo y condiciones. Se me ocurre que incluso los caballistas lo podrían utilizar.
En ese sentido es un libro multiuso. Y aunque no es una “Guía Turística”, también puede ser perfectamente utilizable para tal uso, porque no habla sólo de carreteras, habla de espacios verdes, de naturaleza.... Es una breve presentación de cada lugar, de los edificios históricos o menos históricos recomendable, de qué se puede comer en cada zona, aunque no se den nombres de restaurantes o cafeterias, no es la función del libro. Es un libro abierto
Si se lee como guía turística alguien podría pensar que le falta algo,porque deja con la miel en los labios, pero desde otro punto de vista, perseguido o no, ese faltar algo es una invitación soterrada a la visita de los lugares descritos. Ahí está lo bueno: ¡Lector! ¡Ponte la moto y échate al camino!, parece decirnos, descubre por tí mismo esta maravillosa zona del mundo que es Andalucía.
Caminante, no hay camino
se hace camino al andar
diría el sevillanísimo universal Don Antonio Machado.
No sé si el posible lector conocerá la “Guía del Peregrino Medieval”, o “Codex Calistinus” de un francés llamado allá por el siglo XII-XIII Aymeric Picaud.
Era un francés que llegado en peregrinación a Santiago de Compostela, al volver a su tierra compuso un libro para informar a los posibles peregrinos a Santiago.
No habla de motos, de coche, ni de bicicletas, pero sí de los posibles caminos, de lo que se come, del carácter de la gente que él encontró.
Muchos puntos de contacto encuentro entre los dos libros. El de Picaud hablá más de los contenidos religiosos de las iglesias, es su objetivo, el de José María no tanto. No es su propósito, pero nos da los nombres de iglesias, castillos, palacios, lugares que han dejado huella en la historia de Andalucía y de España. Por cierto, no sé si será un espejismo, pero el nombre de la Iglesia de la Asunción es muy abundante....
Picaud habla de los temores hacia la naturaleza, los peregrinos iban a pie, el libro motero habla de los posibles peligros de la carretera y aconseja la prudencia debida en cada caso.
No es extraño escuchar que el peregrino se hace, crece por dentro cuando se enfrenta al camino de la vida. A través de la lectura se puede percibir la maduración paulatina del motero que demuestra que no es tan “loco” como determinadas películas lo pintan, aunque siempre haya excepciones, por supuesto
El motero va aprendiendo lo serio de la vida, qué es la vida exponiendo la suya en las cabalgaduras de los tiempos que corren.
Escrito con frases fáciles, comprensibles, sencillas, asequibles para cualquiera, cuando en determinado punto parece que va a repetir lo que ya ha dicho anteriormente, le da un quiebro al lenguaje y le quita pesadez, por lo que esas salidas por la tangente son un verdadero gozo.
Dejando aparte las cuestiones técnicas como dar gas o no dar gas a la moto, que aunque aparentemente entiendo, en realidad no lo entiendo porque no es mi terreno, hay una palabra que no acabo de comprender:REVIRADO. ¿Será una carretera con muchas curvas? Será cuestión de mirar el diccionario y agradecer que siempre se pueda aprender algo.
Bien, moteros del mundo, como los peregrinos del Camino de Santiago, del Camino de la Vida, BUEN CAMINO.

KOKUBUNJI, TOKYO

14-12-2012

martes, 2 de enero de 2018

ARMONIA

Después de un tiempo de trabajo fuera del ambiente habitual, había decidido tomarse un par de días de descanso, antes de incorporarse al bullicio de la gran ciudad.
Le habían hablado de un lugar bello, hermoso, junto a un lago, hacia el norte del país. Buscó en guías de teléfonos, internet y demás medios disponibles en la vida actual y encontró un aposento para un par de días.
El trabajo había terminado a media tarde. Tomó un taxi y rápidamente se dirigió a coger un tren de alta velocidad, cortador del viento, transportador de cuerpos, condonador de disfrutes paisajísticos.
La noche se fue haciendo. El verano había terminado sin haber hecho aparicición. El otoño se sentía ya en el ambiente del norte. Nubarrones grises, casi negros, amenazaban lluvia, cubrían la tarde. Sólo una línea azulada decía que el sol se iba alejando pero no acababa de irse.
La estación en la que tenía que bajarse estaba solitaria. Sólo otra persona descendió del tren. Se dirigió a la salida y entregó el billete. Lo esperaba una furgoneta, transportadora de los clientes desde la estación al hotel y viceversa.
Ya era noche cerrada. En una carretera solitaria, la furgoneta corría dando tumbos. El asfalto no era excesivamente bueno. Las casas andaban desperdigadas aquí y allí, lo que hizo pensar al viajero qué ocurriría en caso de enfermedad o de accidente. Lo mismo las ambulancias funcionaban perfectamente y su preocupación no era más que una preocupación de viajero ocioso.
Llegó al hotel. La recepcionista era de una belleza singular, cosa de agradecer, cuando cuerpo y alma se encuentran un tanto cansados.
La sonrisa de ninfa lacustre hizo volar todo el cansancio acumulado durante una semana.
Tenía preparada una cena abundante, ricamente aderezada y regada con un buen vino del país. No pudo comérselo todo. Era demasiado, incluso para él, acostumbrado a pantangruélicas cenas.
Después de la cena y de descansar un rato en la habitación, tomó un baño, relajante, reconfortante. Se metió en la cama y durmió como hacía tiempo no lo había hecho.
Abierta la mañana, se asomó al balcón. El día seguía medio gris, aunque entre los celajes del cielo se veían desparramadas franjas de azul, tan bello como los más bellos ojos de una diosa norteña.
Aunque aún sentía un poco de cansancio, estaba mucho mejor que los días anteriores. Tal vez el hecho de saber que ese día no había trabajo le hacía descargar buena parte del estrés que siempre tenía acumulado.
Desayunó frugalmente. Aunque la comida era buena, a las siete de la mañana, generalmente, no solía comer demasiado. Necesitaba un poco de más tiempo para que su cuerpo y su estómago reaccionaran frentre al alimento.
Después del desayuno entró en una sala en la que la gente, sentada en hermosos y reconfortantes sillones, leía, miraba el paisaje, escuchaba la música ambiental que el hilo musical dejaba correr como río hacia el mar.
El frontal de la sala daba al lago. Una gran cristalera, completamente transparente, se veía recortada externamente por un arco micénico, lo que daba a la vista un tono especial.
Delante del edificio un pequeño jardín, más bien cesped, bien cortado. Tras la cancela, una carretera. A la derecha de la entrada un árbol cuyo nombre no conocía, pero de una frondosidad y elegancia notables. Y el lago. Sereno, húmedo espejo celestial, rodeado de montes de no muy gran altura, todo lleno de verdor. Con el cielo grisáceo, el ambiente estaba cargado de una melancolía notable.
Salió a la calle. Se dirigió hacia la derecha y cuando pudo bajó a la orilla del lago. Aunque no había viento, todo era calma y serenidad. Un ovillado y encadenado oleajito daban a la superficie del agua un aspecto de bella ropa arrugada. En la misma superficie del lago había partes totalmente planas, sin mivimiento alguno, y otras en las que el agua corría como un arroyo plácido y tranquilo.
Al poco de caminar, por la orilla del lago se empezó a oir el ruido de una cascada. Un poco más adelante, un torrente, controlado, que bajaba de las montañas, desembocaba en el lago, ráudo como una pasión inesperada se levanta sin saber por qué.
Se detuvo a mirar cómo la corriente desembocaba en el mar laguna de la vida. Así se había sentido él mismo en algún momento de su vida. Un torrente incontrolable le había recorrido todo el interior no pudiendo detenerlo por muchos esfuerzos que realizara. En ese momento comprendía esa corriente, pero no se identificaba con ella.
En ese momento, a diferencia de otras circuntancias y otros momentos, se sentía identificado con el lago.
Aunque en otros lagos vivitados había descubierto que entre la superficie y el fondo exitían disparidades de corrientes, como entre el rostro y el corazón de las personas. En este lago captó al momento que entre el fondo y la superficie la armonía era total.
Por su mente pasaron algunas ideas que le hicieron sonreir. Lo mismo se trataba de que los monstruos del lago habían muerto, de que sus pasiones y deseos habían muerto, como de que simplemente en ese momento estaban echando una siesta y todo estaba tranquilo.
De cualquier forma, volvía a sentir al lago como símbolo de la vida, de su vida. A veces la calma de la superficie escondía horribles corrientes submarinas. A veces la tormenta desencadenada en su cara externa no hacía sosperchar la verdadera calma interior que poseía.
Pocas veces, como en esta ocasión, la armonía entre el rostro y el corazón había sido tan perfecta.
Empezó a hacer fresco. Volvió al hotel y de nuevo pasó al salón desde el que se veía el lago en plenitud. Se sentó en un recorfontante sillón y comenzó a escribir sus impresiones. Mientras escribía, en el fondo más profundo del corazón una lágrima se transformó en poema. Un poema que enlazaba el pasado con el presente en perfecta armonía, a pesar de las apariencias.

Viejos papeles
el corazón en llamas
nuevos amores.

Al llegar la noche, una luz misteriorsa parecía brillar en el fondo del lago, dejándose apenas percibir en la superficie. 

viernes, 22 de diciembre de 2017

NAVIDAD

Le parecía un arma mortificadora. Ponía en contacto las distancias, las ponía al alcance del oído, pero también hacía brotar en los oscuros rincones del corazón un deseo , una sed incapaz de apagarse con unas palabras. Temía cada instante en que tenía que acercarse al aparato, pero al mismo tiempo era un placer, un bálsamo para el alma.
Estaba lejos, tan lejos como el fín del mundo, tan lejos como la muerte, pero estaba también al otro lado del hilo. Aquello parecía poco menos que una invención del demonio.
Siempre, desde su primera juventud, le había ocurrido lo mismo. Sus amores eran amores a distancia, eran dolores surgidos de lo más profundo de las rocas del alma, gemidos, no de placer, sino de dolor. Sus amores eran dolorosos, eran amores que no tenían encuentros. Alguien, mirando desde fuera, hubiera dicho que eran estupideces, que no era él quien se llevaba el fruto de todo aquel dolor. Pero no importaba. Sabía que estaba haciendo lo que debía hacer. Era la esperanza la que le
sostenía, aunque fuera una esperanza recompensada en un más allá del que no se sabía de su existencia.
Cuando aquella noche volvió a coger el aparato, temblaba, temblaba de miedo y de frío. Fuera la nieve se acumulaba sobre los tejados, el viento era frío, la noche desapacible. Dentro era un terror arcano, el temor al desprecio, al no que había recibido tantas veces en su vida. No sabía qué podría hacer si le volvían a decir que no.
La ventana de la habitación estaba a bastante distancia del suelo. Una caida fortuíta le llevaría en volandas al hospital. Y nadie sabría
por qué habría sido.
El temor a una nueva renuncia le recorría la médula. Siempre se decía que no había problemas, que aquello no podía ocurrir, que ya había sufrido bastante y las fuerzas superiores , o quien leche fuera , tendrían piedad de él. No importaba la distancia, no importaba que ella formara legalmente con otro una familia. No importaba nada de eso, si, al menos, en un intersticio de su corazón lo tenía a él y lo recordaba de vez en cuando, aunque fuera para maldecirlo. Le parecía mejor la maldición que el olvido.
Los toreros temen especialmente el silencio. La bronca dice que su tarea ha sido mala, el silencio es una tumba frente a la que no se puede hacer nada.
Tomó el aparato. Sonó una, dos, tres veces... Al otro lado, una voz cristalina esperaba su tristeza. Todo alegría, todo placer. Los demonios de la técnica parecían hacer de las suyas. El temporal de nieve congelaba las palabras en los alambres.
En el corazón se encendió una llama que le hizo calentar el cuerpo. Una larga conversación les confirmaba en su amor, en un amor trocado por las adversidades, pero firme como una roca.
Se dieron las buenas noches. Todo el nerviosismo había desaparecido, una sonrisa cruzó la oscuridad de la noche. La vida era hermosa, a pesar de los terremotos.













martes, 12 de diciembre de 2017

CLASICOS JAPONESES KAPPA, de Ryunosuke Akutagawa

Cualquiera que viva en Japón durante unos años este nombre será uno de los primeros que se le pegarán al oido, aunque no tenga necesariamente un profundo interés en la cultura japonesa. El hecho se debe a que, si no estoy equivocado, al menos una vez al año se concede el Premio Akutagawa de novela, estando considerado como uno de los mas importantes de Japon en la inmensa selva de premios existentes. ¿Pero quién es R. Akutagawa? Como el propósito de estas lineas no es hacer un ensayo exhaustivo del hombre, dejemos los datos personales de nuestro autor para condimentar el comentario en los puntos en que sea necesario. Añadamos de paso que pocos son los datos que este comentarista puede aportar ya que la historia personal de Akutagawa le resulta casi desconocida. Si la obra le interesa, le dice algo al comentarista, después se pregunta sobre el autor, si no fuera de su agrado es muy posible que ese autor no logre interesarle en sus datos íntimos. Pobrecitos de aquellos kappas que solo valoran de "nombre" sin conocer el contenido de la salsa que comen.
Deseo agradecer al profesor Tominaga la generosidad que muestra hacia mi persona dejándome mano libre a la hora de elegir el tema que me pide para su revista.
Después de dudarlo mucho, y, aún y así, arriesgándome a cometer un grave pecado de lesa herejía extranjera, (ya se sabe, muy pocas veces el foráneo puede comprender al natural) elegí este tema, este encantador librito.
Elegí esta novelita porque rebusqué en el fondo de mi memoria y pensé que sería interesante explicarme a mí mismo, o al menos intentarlo, el por qué me había atraido tanto cuando la leí la primera vez.
Escrita en 1927, pocos meses antes del suicidio a base de arsénico de su autor, se diría el testamento vital y literario del mismo.
Una novela en la que, aparentemente, el protagonista es la aventura de un loco en el país de los kappa, o sea en Kappalandia, pero en la que si profundizamos un poco nos damos cuenta de que Akutagawa no nos habla de la locura, sino de Japón, del Japón de su época.
"... Como es facil de imaginar, no hay gran diferencia entre los elementos de la vida civilizada en Kappalandia y los de cualquier otro país de nuestro mundo humano, por lo menos, para limitar mi afirmación a mi propia experiencia, a los elementos de la vida civilizada en el Japón. Así, por ejempio, en un mirador de mi sala que daba a la calle, había un piano de cámara, y en las paredes colgaban grabados...."
No, no es la locura, es de Japón de lo que nos habla Akutagawa,pero de un Japón en el que se mezclan una serie de cosas extranas. Releyendo el texto anterior tenemos: un piano de cámara, grabados, mesas, sillas. Todo ello una serie de elementos que se dirían más producto de, llamémosle civilización occidental, que de la civilizacion o cultura japonesa.
Akutagawa se suicidó acosado por una vaga inquietud, que no se sabía a que respondía exactamente, pero que pudo tener muchas causas.
Una de ellas pudo ser el miedo a la locura. Recordemos que su madre adoptiva se había vuelto loca. Miedo a la locura personal y a la colectiva.
El pais de los kappas, Japón, en suma, entra en la Era Meiji en contacto profundo con Occidente, se siente atrasado y admite, quizás sin mucho discernimiento, todo lo que viene de fuera. Se convierte en un país fuerte, hay luchas, guerras con China, Rusia etc.etc. y gana.
Hay autoconfianza, una autoconfianza que deborda locura por todas partes. Quizás sea ésta la vaga inquietud de Akutagawa; la locura de su madre, la locura de su personaje no es otra que la locura de su país.
Un país que quizás no quiere ver hacia dónde se dirije, pero que al mismo tiempo no parece tener muy claro qué es, cómo es. Porque ya no es lo
que era, ni es otra cosa. Una país a medio camino entre dos civilizaciones con ninguna de las cuales se siente identificado. Con la suya originaria porque no le gusta, con la foránea porque no es, no pertenece a esa civilización. En definitiva, quiere superar su complejo superando a esa otra civilización y se aliena, se ajena de si mismo cayendo en lo que no se es, la locura, que no otra cosa quiere decir alienación.
Posiblemente esté ahí la clave de la locura de este peronaje que recorre el país de Kappalandia.
Alguien dijo que las novelas históricas se escribian en epocas de crisis de identificación. Tal vez pueda ser otra de las claves de Kappa. Una novela, un cuento de base folclórica que no pretende quedarse en el mero folclore.
Akutagawa conoce la civilización china, fue profesor de inglés y frances, conoce Occidente, escribe en chino, conoce la literatura japonesa. Todo ello lo demuestra claramente a través de esta obra que, dicho así, se diria arqueológica, pero que no lo es. Akutagawa no se queda única y meramente en la "literatura", pero tampoco parece un escritor "politico". Akutagawa es un artista que parece desmitologizar el lenguaje clásico. Tal vez sea más correcto decir despoetizar que desmitologizar. Hace el lenguaje mas prosaico, pero sin prosaismo. Véase la fina ironía que utiliza hacia Matsuo Basho, una de las cumbres del lenguaje japonés.
Si se me permite una disgresión diré que el idioma japonés, incluso en su utilización más común, como es la función comunicativa, me parece un lenguaje muy poético. Al menos en la medida en que yo logro entenderlo. Tan poético que uno, desde fuera nunca sabe a qué carta quedarse: o todo el mundo tiene una altura lingüística impresionante o es que se tiene miedo a decir las cosas por su nombre.
Akutagawa ha despoetizado el lenguaje novelístico, pero no lo ha hecho prosaico. Quizás ese prosaismo haya venido después, un prosaismo que puede tener infinidad de causas, entre otras la mala comprensión de lo que es la funcion comunicativa en la cultura occidental, de ahi que uno se encuentre con dos extremos, un lenguaje elevadísimo, pero vacío de contenido o un prosaismo rayano en lo más soez y vulgar. ¿Podría estar la base del problema en el exceso de intelectualización - formalismo de la educación japonesa actual? Tal vez. Tras una repetida lectura del texto me parece lícito decir que Akutagawa lo que hace en esta novelita no es criticar, sino presentar al lector sus reflexiones sobre Japón-Kappalandia como problema. Akutagawa nos da las conclusiones de su reflexión sobre el país. Podremos estar o no de acuerdo con él, pero ese es otro problema.
Para no hacer un comentario demasiado largo, vamos a elegir algunos de los temas que el autor nos propone y vamos a intentar relacionarlos con la vida actual, al menos como nosotros la vemos.
Tras un prefacio del autor en el que nos cuenta que el protagonista es un loco que narra su historia a todo aquel que quiere escucharla, lo que denota ya un alejamiento de tipo folclórico: el cuento dentro del cuento, pasamos al primer capitulo donde el loco nos dice como yendo por los alrededores del monte Yarigatake se sentó a comer un poco y se topó con un kappa, al que persigue, no alcanza, cae en un pozo y cuando se despierta ya esta en Kappalandia.
Aparte de detalles interesantes que merecerían ser comentados, quizás lo más importante sea precisamente esa caida al pozo.
Si recordamos el libro de L. Carol, Alicia en el País de las Maravillas, Alicia se duerme cuando le cuentan un cuento. El sueño como forma de alienación, de alejamiento de la realidad, lo mismo que la locura y la misma caida en un pozo, una siguiendo a un conejo, éste, nuestro loco, siguiendo a ese animal folclórico-mitológico que es el kappa.
Akutagawa fue profesor de inglés, no lo olvidemos, o pudo conocer la
obra a través del maestro Soseki. No insinuamos que haya "imitacion" en absoluto, pero podría haber influencia, más o menos directa en este principio del cuento. Aunque también podriamos pensar en aquello que alguien llamó inconsciente colectivo. Caer en un pozo y encontrarse con otro mundo suele ser un tema folclórico de muchas culturas.
Nuestro amigo el loco es considerado un personaje especialmente protegido y ayudado en la sociedad kappanesa. Va aprendiendo y conociendo
muchas cosas de esta sociedad. Y se va dando cuenta de las diferencias existentes entre la sociedad humana y aquella en la que cae.
" Estará usted de acuerdo conmigo, por ejempio, de que la rectitud y
la compasión son vistas por nosotros los hombres con profundo respeto: el kappa, en cambio, cuando oye estas palabras, estalla en la mas sonora carcajada".
Esta claro que lo que normalmente se llama sentido común, de común
tiene más bien poco, incluso entre personas del mismo país, por mucho que haya gente que se empeñe en decir nosotros en lugar de yo.
En Kappalandia antes de nacer se le pregunfca a la criatura si quiere
venir al mundo o no. Se tiene en cuenta la opinión del nasciturus, no sólo la conveniencia o no de los futuros padres. (Tal vez se ahorrarían muchos problemas si ello fuera posible).
La impresión que me da esta parte es que Akutagawa se pregunta por
la irresponsabilidad que supone traer hijos al mundo sin preguntarse por lo que será el futuro devenir de ese hijo.
No sólo en Japón, en muchas culturas, la mujer, antes que mujer,ser humano, ha sido un objeto de reprodución de hijos, y si no llega a tenerlos, en realidad de mujer tiene bien poco. No el hombre, sino el nombre es lo que importa.
Aunque no tengo ninguna base para afirmarlo, sospecho que el planteamiento del problema viene dado aquí por una comparación de fondo entre Japón y Occidente. Quizás la sociedad occidental en aquellos momentos ya se planteaba la "planificacion familiar" mientras en Japón era algo que aún no existía.
Quizás actualmente las cosas hayan cambiado, invirtiéndose el proceso. Se piensa mucho si se tiene un hijo o no, pero yo diría que no porque se piense en el futuro del hijo, o sea, aparentemente se es más responsable, pero observar cómo el índice de nacimientos ha llegado al punto más bajo de la historia del país sólo denota que el egoismo paterno se ha invertido. No se piensa en el hijo ni como báculo de la vejez, antes, ni como ser que tiene derecho a una vida propia y libre, más bien se piensa en el hijo como una molestia, una carga, lo que termina dando como resultado su negación. Pero no deja de ser curioso la lata que suelen dar hasta los vecinos cuando una pareja se casa: "¿Todavia no...?"
Otro punto interesante de este capítulo es el tema de la “Tropa de Voluntarios de la Herencia.”
Parece que el japonés, como también en otros pueblos, ha sentido horror a los seres deformes, al atraso mental, a todas estas taras físicas y síquicas con que alguna vez la naturaleza se complace en regalarnos.
En este contexto de la novela, y traspasando los límites de la misma novela, tal vez se estaban realizando experiencias, a la forma hitleriana de los años 30/40 para mejorar la raza. Obsesión más o menos latente siempre cuando la política se decanta por derroteros ultraderechistas.

Leamos un trozo, quizas un poco largo, pero enjundioso del capitulo seis.
A DECIR verdad, las técnicas y procedimientos
del arte amatorio kappa difieren mucho de los nuestros.
Una kappa hembra pone sus ojos sobre un kappa macho y piensa para si: Sí, este es. Y a partir de ese instance, no habró medio al que no recurra para apoderarse de eé, poniendo en practica, en su empeño, cuanta treta conozca. El medio más directo y despojado de artificios consiste en que la kappa hembra sencillamente se lance frenéticamente sobre el infeliz macho de su elección.
Yo mismo tuve oportunidad de presenciar una persecución de esa
índole, en la que una kappa hembra, con aire enloquecido, corría desalada detras del macho. En algunos casos, no es la kappa sola la que llevaa cabo la cacería: la acompañan en la persecución de la presa sus padres .y hasta los hermanos y hermanas. Destinado a enfrentar riesgos como estos, la suerte del kappa macho puede ser verdaderamente miserable, pues aún si tiene la fortuna de salvar su libertad tras una fuga habil y agotadora, lo más probable es que no se libre de sufrir el castigo, y se vea obligado a guardar cama para una cura de reposo, la que puede prolongarse hasta dos o tres meses.


No nos vamos a poner a comentar las artes amatorias nipolandesas,
evidentemente, pero si nos llama la atención esta frase: En algunos casos no es la kappa sola la que lleva a cabo la cacería: la acompanan en la persecución de la presa sus padres y hasta los hermanos y hermanas.
Todos sabemos que es una tendencia muy natural del ser humano presentar hacia afuera única y exclusivamente lo más bonito, lo que considera como "bello","virtuoso" etc. Japón, evidentemente, no se libra tampoco de esa tendencia general. Y una de esas "virtudes" japonesas era que la mujer siguiera al hombre. Al menos eso es lo que yo, como occidental, siempre he oido. Mucho me temo que sea uno de los muchos fraudes que se suelen dar en este pals.
Se puede pensar que la mujer japonesa actual es más libre y todas esas cosas y que la "Okusan" (una forma de decir Esposa, Señora) antigua no lo era. Rastreando en esta obra uno saca la impresión de que eso no es así,de que era, es y será la " Okusan" la que lleva los pantalones, muy a pesar de la facha viril que ponga el hombre. El "Rusu ga ii" (Es mejor el marido fuera, en la calle trabajando), no es una broma. La caza del macho, o de la hembra, para asegurarse el porvenir o la descendencia, no es una broma. La falta de diálogo en el matrimonio tampoco.
Al menos antes parecía haber como más respeto y cumplimiento de los "deberes" mutuos dentro del hogar, lo que, a la larga llevaba al "amor", sui géneris, pero sentimiento al fin y al cabo, pero ahora....
Todo ello enlaza con lo dicho anteriormente sobre los hijos, al mismo tiempo contradiciéndose y complementándose. Al tiempo que se pretende modernidad, evolucion evidentemente femenina, hay aceptacion de normas antíguas, quizás procedentes del confucianismo, la mujer como obedecedora y seguidora del marido. Un pretendido amor a la occidental, pero asegurándose el porvenir a través de los hijos. Una mayor libertad para todos, pero no aceptando un posible destino adverso en el hijo, en el que se invierte mucho dinero para que después ayude a los padres. Todo esto se mezcla, se confunde, produciendo más de un caso de locura moderna donde se termina o con el asesinato del hijo o de los padres.
En el capítulo ocho de nuestra historia, nuestro amigo el loco conoce la industria de la impresión, la mecanización de Kappalandia. "Al parecer el proceso de la introducción de la producción masiva está avanzando a pasos muy rapidos"
Es evidente que la ideología Meiji, el complejo, en la época, ante la superioridad tecnológica de otros paises y otra serie de factores, hacen que Japón se ponga a trabajar como un loco para superar la hipotética superioridad de los mismos.
Una de las formas de conseguir una buena tecnología es el conocimiento, que se obtiene la mayoría de las veces o a través de la invitación de personas extranjeras, puede ser uno de los múltiples significados de la presencia de nuestro loco en Kappalandia, o a través de libros. Siete millones de volúmenes se publican en las fechas de nuestra novela. Encomiable labor.
Japón, gracias a su esfuerzo por "educarse", conocer etc. ha conseguido un nivel, una posición importante en el mundo ¿Se puede negar? Pero mi pregunta es, ¿ha coneguido este país educarse, unirse al mundo,crear un modelo de sociedad digna de ser aceptada por otras culturas? Mucho me temo que no.
Quizás en su momento era necesaria esa producción de libros y otras
cosas tan ingentes, pero ello ha degenerado en el trabajo por el trabajo,en la desintegración del yo mínimo que cada cual tiene, en la degradación de la naturaleza, muy a pesar de los eslogans en contra que se nos presentan, a perder la conciencia de persona para integrarse en la categoria de número. Es muy triste decirlo pero el japonés se siente orgulloso de los números más que del ser humano. Producir mucho es bueno, autosacrificarse es bueno.
No podemos negar la parte positiva que estas premisas tienen, pero ¿cabe aceptarlas, así, sin critica? Personalmente pienso que no, y uno de los problemas que yo veo en Japón es que se han aceptado sin crítica, dando lugar a crear un estado de tensión muy grande en la persona. Este pais está en crisis, no economica, sino síquica. Pudiera ocurrir en un futuro más o menos cercano que la carne de trabajador estuviera a muy pocos yenes el kilogramo, tal y como lo plantea la novela.
Evidentemente, no es que no haya huelgas, no es que no haya lucha
por mejorar la vida, la hay, pero uno saca la impresión que se lucha por mejorar la propia vida. En realidad se mira muy poco hacia el compañero de al lado para subir todos juntos, más bien se lucha contra él, si no pertenecemos a la misma especie, al mismo grupo.
Otra de las cuestiones que me asaltan al leer el texto es la tremenda cofusión existente entre educación e instrucción. Lectura de libros, memorización, utilizar muchas horas en la escuela se considera estar educado. Ir a la Universidad es moneda tan corriente como comer. Evidentemente el nivel de conocimiento medio del japonés es elevado, pero aunque ello es así, es más educado, más persona? Meter a todos en el mismo saco es peligroso, pero yo diría que no. Conoce más, pero ha perdido en humanidad. Gracias, o por desgracia, a causa de ese elevado nivel de instrucción desde Japón se mira por encima del hombro a aquellos pueblos que, por circunstancias economico - sociales – historicas tienen un nivel más bajo de desarrollo tecnológico.
En Japón se ha confundido técnica con cultura. En Japón hay muy buena tecnología, pero a veces hay que preguntarse ¿dónde esta su cultura?
Quizás sea el capítulo nueve uno de los más interesantes, pero también de los más difíciles de entender, al menos para mí.
El Partido Quorax lucha ante todo por "el bienestar de todo el Estado de Kappalandia" El Partido Quorax esta dirigido por Loppe, que parece no pensar muy honestamente. Alguien dice a nuestro loco:
" Esos discursos... supongo que comprenderá que no son sino un montón de mentiras. Pero todo el mundo sabe que son mentiras, en el fondo viene a ser lo mismo que la verdad..."
Mucho me temo que sea un tema que haya que repetir ahora mismo de la misma manera que aquí esta expuesto.
Todo el mundo sabe que los partidos actuales son mentira, pero se vota a los de siempre, se vota, no se niega el público al voto, y además se les da más votos que nunca. ¿Será el refrán de lo malo conocido mejor que lo bueno por conocer? Quizás es a esto a lo que se llama sabiduría en Kappalandia -Japón.
Lo que sí, creo, se puede decir es que la verborrea japonesa es asombrosa, y digo verborrea porque no hay que confundirse con la poesia.
Kappalandia es un país montado sobre fachadas. Oir a sus representantes políticos es tener que hacer un esfuerzo lingüístico impresionante para terminar, claro está, con la sensación de que no se ha dicho, o no se ha entendido nada, ( que como foráneo será lo mas posible). Un país de fachadas donde no se sabe dónde comienzan las cosas ni donde terminan.
En el Partido Quorax manda Loppe, pero Gael, el industrial, manda sobre Loppe, lo mismo que en el periódico de los trabajadores que, aunque dirigido por Qui Qui, sin apoyo del capitalista Gael no haría nada, pero al mismo tiempo sobre Gael manda su esposa. Entonces, ¿quién manda en Nippolandia? Todo está tan bien repartido, tan bien enredado que no se puede buscar una cabeza de turco. Y el pueblo asiste desde la tribuna sabiendo que está también implicado.Que lo unico que hay que hacer es tener cuidado, no caer en un grave error y aprovecharse todo lo que se pueda. Quizás sea ésta la filosofía que encierra uno de los parrafos de la obra del filosofo Mag:
" El modo más sensato de vivir es despreciando las convenciones de la época en que nos toca vivir y al propio tiempo logrando aparentar que no se viola ni una sola de esas convenciones"
Tal vez sea ésta una de las características más notables de mucha
gente de Kappalandia.
Se habla de NOSOTROS cuando se quiere decir YO. Decimos NUESTRO triunfo cuando deberíamos decir SU triunfo, de él, de nuestro compañero. Hablamos de FAMILIA cuando deberíamos decir PERSONAS DE LAS QUE ME APROVECHO PARA LUSTRAR MI NOMBRE.
Quizás sea éste otro de los grandes engaños que nos presenta esta sociedad. NO es que nos guste, es que nos replegamos para que no nos mate, y si ocurre algo, las culpas al Gobierno que lo forma . . . ¿Quién?
Muchos temas más son los que trata esta novelita de Ryunosuke Akutagawa. Muchas cosas más podríamos hablar, pero preferimos cortar aquí. El libro merece otro libro para su interpretación, comentario estilístico, temático, comparativo etc. etc., espacio del que no disponemos ahora mismo.
Sólo hemos pretendido comentar, conectar con el presente, explicarnos a nosotros mismos por qué esta obra nos había gustado tanto.
Mag, el filosofo de Kappalandia dice: Actuar como abogado del propio yo es siempre mucho más difícil que actuar como abogado de otro. No hemos pretendido ni acusar ni abogar por nadie, sino entender el Yo actual de Nippolandia a través de un texto de un representantede su cultura, en uno de los libros más llenos de finura, hondura, ternura, ironia, sabiduria que hemos leido hasta ahora.
Si el lector lee con atencion verá que las expresiones quizás,tal vez, abundan. Pocas veces decimos que una cosa es así o asá. En última instancia podríamos decir que el Japón del que hablamos e MI Japón, tal como YO lo veo, ante lo cual yo mismo me pregunto si de verdad es así.
Ryunosuke Akutagawa no dice que Kappalandia es de una determinada
forma. Nos pinta un país de una manera sincrónica pero encarrilado en un eje diacrónico. La novela no tiene fin. Esta abierta a muchas posibilidades y cambios...
Muchos de los problemas que plantea la novela en su epoca, me parece, siguen vigentes, otros quizas no. Tal vez este ahí uno de sus grandes logros. Siendo muy de su tiempo, muy de su país, es al mismo tiempo intemporal y universal porque, no nos engañemos, lo que se puede decir del Japón de Akutagawa se puede decir también de muchos otros paises.

ANTONIO DUQUE LARA 24 Junio 1990, Dia de S. Juan.